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Alexandra

Monitor TFT

Monitor TFT

A diferencia de los monitores CRT, los píxeles de una pantalla TFT están “fijos” en la pantalla, lo que significa que sólo tienen una resolución nativa y el resto son simuladas, lo que se puede apreciar normalmente como una imagen más borrosa.

1. El panel de la parte posterior del monitor incorpora varias lámparas que generan luz blanca. Dicha luz pasa a través de un filtro polarizado (en un comportamiento similar a las gafas de sol) mediante el que se consigue que pase sólo la luz que oscile en una frecuencia determinada.

2. A continuación se encuentran pequeños filamentos que actúan como electrodos para las filas y las columnas encargados de proporcionar la señal gráfica a los transistores (tres para cada píxel). Como respuesta, el transistor envía diferentes niveles de corriente que se traducen en diferentes niveles de color o de grises.

3. Cada píxel contiene una celda rellena de cristal líquido que recibe una carga variable por parte de un electrodo alimentado por el transistor. Como respuesta a dicha carga, las moléculas del cristal líquido varían su ondulación, “girando” en mayor o menor medida la luz que las atraviesa.

4. A continuación, cada uno de los rayos de luz pasa a través de un filtro de color (rojo, verde o azul para cada uno de los tres píxeles), encargado de bloquear todos los colores menos uno.

5. Un segundo filtro de polarización bloquea la luz cuya frecuencia no esté alineada con el mismo, de forma que si un transistor no ha aplicado ninguna carga no pasará la luz (negro), una carga completa dejará pasar el total (valor máximo parar el azul, rojo o verde), y las cargas parciales dejarán pasar la luz parcialmente (distintos valores de rojo, verde o azul). Al igual que en los monitores CRT, la proximidad de los tres colores forman el color del píxel.

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